Los cuatro problemas de conducta más frecuentes en perros y cómo remediarlos

Que existan problemas de conducta en perros es algo más habitual de lo que desearíamos, pero lo cierto es que en la mayoría de las ocasiones la culpa la tenemos los humanos, los cuales no sabemos tratar a los perros.

Animales a los que se humaniza, cachorros separados de su madre antes de tiempo, perros que se pasan el día solos encerrados en casa, etc., son solo algunas de las situaciones en los que la conducta se desvía de la adecuada para un perro, por lo que hay que poner remedio.

Los 4 problemas de conducta más habituales en perros: ¿cómo ponerles remedio?

Miedo a las personas

El miedo hacia las personas es un problema bastante usual, en especial si hemos adoptado a nuestra mascota en una protectora o ha estado viviendo en la calle.

Un perro con este problema de conducta la tiene porque lo han maltratado o debido a que en los primeros meses de su vida apenas ha tratado con personas y ha estado vagando por ahí.

Solucionar el miedo no es algo sencillo y aunque se consigue lleva mucho tiempo. Aquí el mejor remedio es la paciencia y no forzar nunca al perro, que puede llegar a morder si se siente acorralado.

Una de las mejores terapias son los premios, dejando al perro a su aire con el fin de que se acerque a las personas, que con movimientos muy suaves le ofrecerán una golosina e irán acercando la mano hasta tocarlo.

Lo normal es que al principio el animal no se deje acariciar, pero con el paso de las semanas irá perdiendo el miedo, aunque suele ser habitual que estos perros nunca sean demasiado sociables.

Ansiedad por separación

De entre todos los problemas de conducta en perros, este es uno de los más recurrentes y lo causamos nosotros, pues muchos tenemos unos horarios que no son los mejores para convivir con una mascota.

Arreglar este problema de conduta en perros es algo que hay que hacer sí o sí, pues entre los síntomas están los ladridos constantes que nos llevan a tener problemas con los vecinos, a no ser que vivamos en una casa aislada.

Este  tratamiento comienza por aumentar el ejercicio y el juego con la idea de que el perro se canse más, para posteriormente ignorarlo si empieza a llamarnos, ladrar o aullar, en especial si ese comportamiento se da cuando salimos de casa.

Otra de las medidas consiste en no hacerle caso un cuarto de hora antes de salir de casa, buscando que esté más relajado y hacer lo mismo al llegar, no haciéndole caso hasta que no se tranquilice.

La idea es no reforzar el comportamiento de nuestra mascota cuando está nerviosa y premiarla solo si se calma.

También puede ayudar dejarle juguetes como el clásico Kong relleno de golosinas, de forma que así tenga que hacer algo cuando se aburra y no comience a ladrar.

De todas maneras, casi siempre hay que pedir ayuda profesional porque es un problema complejo que puede tener muchas causas, e incluso es posible que nos tengamos que ayudar de fármacos prescritos por el veterinario.

Mordida en cachorros

Los cachorros también presentan problemas en su conducta y es ahí cuando hay que corregirlos, ya que en ese momento es mucho más fácil.

Entre los problemas de conducta en perros con pocos meses, la mordida es el más habitual. Lo muerden todo e incluso a nosotros, llegando a hacernos daño y heridas en el peor de los casos debido a los dientes tan agudos que tienen.

Una de las soluciones al problema es dejar de jugar con él cuando esté en un grado de excitación alta. En ese momento no va a controlar su fuerza y nos puede dañar.

Podemos gritar cuando nos muerda y nos duela. Si vamos realizando ese ejercicio cada vez que nos mordisquee, poco a poco lo irá haciendo menos, en especial si dejamos el juego en ese mismo instante.

No debemos olvidar que esos mordiscos pueden tener que ver con el dolor cuando le crecen los dientes, así que habrá que proporcionar al animal juguetes para aliviar sus molestias.

Hace sus necesidades en casa

Cuando un cachorro llega a casa hay que enseñarle a que sus necesidades se hacen afuera. Es posible que en muchos casos lo haga solo, pero en otros habrá que indicarle la manera de actuar.

Hay que  empezar identificando las situaciones en las que hace las necesidades dentro, como cuando se pone a olfatear, comienza a moverse en círculo, al comer, por la mañana al despertarse, etc.

Esto nos permitirá sacarlo a la calle para que las haga, momento en el cual lo premiaremos con una golosina o acariciándolo, reforzando esa conducta.

A su vez, saldremos todo lo que podamos a las mismas horas con la idea de ir reduciendo la frecuencia de los paseos conforme deje de hacer sus necesidades en casa. En este aspecto, también nos ayudará mucho no usar lejía o amoniaco para desinfectar en suelo, pues parece que los incita a orinar en esas zonas.

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