¿Qué cuidados hay que darle a las almohadillas de los perros?

A todos nos encanta vivir aventuras con nuestros perros y ellos disfrutan incluso más que nosotros de explorar lugares nuevos. Un paseo por el campo, una excursión a la montaña, una visita a la playa… o uno de los muchos deportes que puedes practicar junto con tu compañero canino, todas estas experiencias os llenaran de buenos recuerdos y fortalecerán vuestro vínculo. ¿Dejarías que algo estropease esos planes?

Hay un detalle sobre los perros que en muchas ocasiones nos pasa desapercibido? ¡y es que ellos recorren el mundo descalzos!

Sus patas están preparadas para amortiguar los pasos gracias a las almohadillas, pero ésta resulta ser la parte más vulnerable precisamente por el duro trabajo que desempeñan.

¿Cómo son las almohadillas de un perro?

Las almohadillas de un perro equivaldrían a una mano humana en cierto sentido.

Presentan cuatro almohadillas digitales, una por cada dedo, una almohadilla metacarpiana que sería como la palma de la mano, un espolón en el dedo interior, el cual se encuentra un poco más arriba que el resto de dedos, y por último una almohadilla carpiana, que se encuentra entre el espolón y el codo.

Todas las almohadillas presentan una piel gruesa y acolchada, diseñada para evitar que las articulaciones se resientan al correr o saltar, así como para ayudar en el freno y la adherencia en suelos accidentados.

Aun así, esta piel no es indestructible y tu perrete va a necesitar que presten una especial atención para evitar heridas o malestar

¿Qué problemas suelen sufrir los perros en las almohadillas?

Imagina que un día te dejas las zapatillas en casa y sales descalzo a la calle. Lo primero que puede venirte a la mente es el daño que puede hacerte pisar alguna piedrecita.

Quizá pienses también en la temperatura si es verano o invierno. Y seguro que te da repelús pensar en cualquier fluido “misterioso» que puedas pisar en tu caminar. Pues bien, a todas esas cosas se enfrentan las patas de un perro.

 Irritación

La piel de las almohadillas se puede desgastar y sufrir laceraciones si el perro aumenta de golpe su actividad física en el exterior o se enfrenta a un suelo escarpado y pedregoso. Para evitar estos problemas, tenemos que ir aumentando poco a poco el nivel de actividad física, no forzar al perro a grandes velocidades y elegir zonas con un suelo menos peligroso.

En el caso de que las almohadillas sufran irritación, dependiendo de la gravedad de la misma, tendremos que hacer una visita al veterinario o comprar una de las tantas cremas especializadas que venden.

Quemaduras

Este es, quizá, uno de los problemas más comunes que tienen los perretes. Las patitas de los perros sufren mucho con las temperaturas extremas, ya sea por el frío o el calor. Si tu perro camina sobre una superficie con hielo lo más seguro es que termine con quemaduras por frío e incluso alguna herida.

Con el calor pasa lo mismo, ellos no pueden avisarte de que el suelo está demasiado caliente y les duele caminar. Para evitar que esto ocurra, pon tu mano en el suelo para comprobar la temperatura. Si puedes aguantar el contacto 5 segundos, las patas de tu perro estarán bien. Si no es así, mejor deja el paseo para más tarde.

Sequedad

Las temperaturas también resecan la piel de las almohadillas, ya sea el frío o la falta de hidratación. Si bien la sequedad no es demasiado grave por sí misma, puede desencadenar en otros problemas más graves como heridas o úlceras.

Evitar los suelos helados, mantener al perro hidratado y el uso esporádico de cremas hidratantes especializadas será suficiente para mantener la piel de las almohadillas sana y fuerte.

Los cortes

Tanto en ciudad como en el campo, tu perro puede sufrir algún corte con algún objeto, piedra o madera que encuentre en su camino, incluso al escarbar. Los cortes en esta zona deben atenderse lo antes posible para evitar que se ensucien y puedan desembocar en una infección seria.

Para evitar que tu amigo peludo sufra cortes en sus almohadillas lo mejor es evitar que pasee por zonas con desperdicios o contaminados donde pueda haber cristales rotos, trozos de hierro, agujas, etc.

En el caso de que el corte se produzca jugando con otro animal, tenemos que tener en cuenta la posibilidad de que dicho animal tenga alguna enfermedad o bacteria que pueda infectar la herida. En cualquier caso, tendrás que frenar el sangrado con un pañuelo y presión y acudir a un veterinario.

Contaminación

Lamentablemente, el lugar donde vivimos puede estar muy contaminado y podemos vernos expuestos a ciertos productos de los que no nos percatamos al estar protegidos. Sobre todo estos dos últimos años, tenemos que tener cuidado de si nuestro perro pisa alguna superficie húmeda que haya sido esterilizada.

La lejía, el gel, el amoníaco y otros tantos productos de limpieza le producirán molestias en las patas y, si se las mordisquea para rascarse, puede sufrir quemaduras en la lengua y la boca e intoxicaciones que pueden acabar con su vida.

Hay que prestar especial atención a los paseos invernales por lugares donde puedan haber echado sal gruesa o anticongelante. Al regresar a casa, recuerda siempre lavar bien y secar las patas de tu perro.

Con las debidas precauciones todos estos problemas pueden evitarse y ambos os ahorrareis el mal trago.

Comparte este artículo