Braco de Weimar

También conocido como weimaraner. Esta raza se diferencia fácilmente de las otras y de otros bracos por su inconfundible pelo gris. Debido a su positivo carácter, son muy recomendables para familias con niños mayores, familias jóvenes y personas activas en general. Por el contrario, no es una raza apropiada para personas sedentarias. Sin duda, un can elegante donde los haya.

Tiene una esperanza de vida entre 10 y 12 años.

Es un perro amable, paciente, bueno y leal. Posee un físico y porte envidiables.

Los weimaraner son perros curiosos, inteligentes y leales. Si optamos por aumentar la familia con un perro de esta raza, nos sorprenderá su buen carácter, su paciencia y su bondad. Aunque si van a convivir con niños pequeños, es recomendable supervisar siempre a ambos miembros de la familia, para evitar que este gran perro pueda lastimar sin querer a los pequeños debido a su corpulencia.

Son de adiestramiento fácil y estupendos como perro de compañía. Sin embargo, pueden ser desconfiados con los desconocidos, y esto puede hacer que ladren bastante para avisar de la presencia de extraños. Los ejemplares de esta raza tratan de mantener proximidad y contacto físico con sus humanos. Esto puede acarrear ansiedad por separación si no se los acostumbra a quedarse solos en casa desde cachorros. Todo lo que sea un comportamiento erróneo en estos perros, se soluciona si se trabaja adecuadamente la socialización. Si no reciben el suficiente ejercicio físico y mental, además de mucha compañía, pueden volverse ladradores y destructivos.

Tienen fuertes instintos cazadores, una gran afición por los juegos de buscar y fijación por los juguetes con sonido.

El braco de Weimar es una de las razas con menor índice de enfermedades hereditarias que se conoce. No obstante, es muy propenso a la torsión gástrica por lo que hay que evitar que haga ejercicio inmediatamente antes y después de comer. Otras dolencias que se pueden aparecer en esta raza, pero con poca frecuencia son: displasia de cadera, disrafismo espinal, hemofilia A, entropión y la enfermedad de Von Willebrand.

El Braco de Weimar es un perro que no requiere excesivos cuidados. De vez en cuando es conveniente cepillarlo para eliminar el pelo muerto y mantener su pelo brillante. Solamente hay que bañar al perro con una frecuencia de entre uno y dos meses, o si está excesivamente sucio después de una salida al campo, por ejemplo. También es muy importante revisar y limpiar sus orejas (como en todas las razas con orejas caídas) para evitar infecciones.
Al ser una raza muy activa, necesita hacer mucho ejercicio. Se recomienda dar largos paseos diarios y jugar con él en un espacio donde pueda correr. Jugar a buscar y traer la pelota es sin duda una de las actividades más recomendadas.

Será imprescindible asegurar un buen proceso de socialización desde el primer día que llegue a su nuevo hogar. Presentándole cada día a otros perros, personas, animales y entorno, evitaremos los futuros miedos o actitudes negativas propias de una mala socialización.

Visitar al veterinario cada seis meses más o menos, seguir correctamente su calendario de vacunación y desparasitación y una alimentación con pienso de calidad, completarán los cuidados necesarios básicos que requiere un magnífico perro como este.

Antes de elegir la alimentación que más se ajuste a las necesidades de nuestro braco de Weimar debemos tener en cuenta un factor clave; la edad del animal. No necesitan la misma cantidad de alimentos los bracos cachorros que los adultos. El valor nutricional del mismo también deberá ajustarse al momento de su vida en el que se encuentre.

Alimentación en un cachorro de braco de Weimar

Es indispensable alimentar correctamente a un cachorro de braco de Weimar para que pueda crecer bien y desarrollar tanto su intelecto como su musculatura, así como una estructura ósea adecuada y fuerte. Con una alimentación bien administrada evitaremos además problemas futuros de obesidad, enfermedades digestivas y de tránsito intestinal.

Por lo general, un cachorro deja de alimentarse de su madre a las 8 semanas de vida. Es muy beneficioso para el pequeño braco que se respete el tiempo de lactancia en el que adquiere los nutrientes necesarios que le inmunizan y preparan para su siguiente etapa. No es recomendable hacer el cambio de alimentación de forma repentina y brusca, se deberá hacer de forma paulatina. El alimento elegido, ya sea en forma de comida seca o húmeda, deberá tener los aportes nutricionales necesarios para su correcto crecimiento.

Las proteínas: son esenciales para el desarrollo de músculos, tejidos y órganos. Deben ser de buena calidad y representar algo más del 25% de la ración. Esto significa que no es correcto proporcionarles una dieta basada solo en productos cárnicos.

Los carbohidratos: también contribuyen al desarrollo del animal y le aportan la energía que necesitan para su actividad. Estos se encuentran generalmente en los cereales y las verduras.

Los ácidos grasos esenciales: de ellos se alimenta el sistema nervioso e inmunológico. También son una estupenda una fuente de energía. Son imprescindibles para el desarrollo del intelecto.

Vitaminas: asegúrate de que le aportan gran parte de las siguientes vitaminas: Vitamina C, tiamina, riboflavina, niacina, ácido pantoténico, vitamina B6, Vitamina B12, vitamina A, vitamina D, vitamina E.

Minerales: un cachorro precisa de estos minerales en su alimentación: Calcio, Hierro, Magnesio, Fósforo, Potasio, Sodio, Zinc, Cobre, Manganeso y Selenio.

En el momento en el que el cachorro ya se ha acostumbrado a su nueva alimentación esta deberá tener varias tomas al día. Lo ideal es que coman de 3 a 4 veces al día hasta los seis meses aproximadamente. No es recomendable dejarles la comida todo el día y que se alimenten a demanda. Empezar a instaurar unas pautas y tiempos de alimentación facilitará la adecuación y la adaptación del cachorro al hogar, con ello por ejemplo, podremos prever mejor el momento de defecar. Así su enseñanza será más sencilla.

A partir de los 6 meses ya podremos reducir sus tomas a 2 comidas al día. No se aconseja que tengan una sola toma al día aunque esta sea de mayor cantidad. Repartiendo su alimentación en dos veces al día evitaremos cualquier problema estomacales muy típicos en esta raza, como por ejemplo la torsión de estómago.

Una vez que haya alcanzado el 90% de su peso final, será preciso cambiar la dieta para perros adultos.

Alimentación en braco de weimar adulto

A partir de los 12 meses de edad la alimentación deberá ser de mantenimiento.

Deberás elegirlo basándote en su actividad física diaria y peso. Puedes elegir comida húmeda, seca o casera. Siempre atendiendo a que la principal fuente de proteína sea de buena calidad, cómo el cordero, salmón y el pollo, con la menor cantidad posible de cereales y con condoprotectores, estos ayudan a prevenir problemas óseos como la displasia de cadera y la artrosis. Para asegurarte deberás buscar en su composición la glucosamina y la condroitina. El braco de Weimar es comilón, por lo que es mejor que tenga un comedero llamado anti glotones y que cuente con unos 20-30 cm de altura desde el suelo, de este modo también evitas futuros problemas digestivos.

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