Pastor Blanco Suizo

Un gran animal con una belleza indiscutible. Le encanta estar rodeado de sus humanos y siempre dispuesto a aprender cosas nuevas. Su disposición a obedecer además de su formidable relación con los niños, hacen de esta raza un perro de compañía ideal. No es una raza para vivir aislada en el exterior de la casa y necesita su buena dosis de ejercicio diario.

Su esperanza de vida está entre 12 y 15 años.

Destaca por ser obediente, curioso, valiente, leal e inteligente.

Los perros de esta especie más pequeños miden unos 60 centímetros y el registro de los más grandes ha sido de unos 70 centímetros en los machos, siendo en las hembras entre 50 centímetros las más pequeñas y 60 las de mayor tamaño.

Tienen unos ojos que se asemejan a los de las personas, en todos marrones. Son bastante cariñosos, sobre todo si hablamos del cachorro de pastor blanco suizo. Además, son inteligentes, tranquilos, amigables y siempre están alerta por si algo no sucede como ellos esperan. Tienen a una persona como su cuidador y siempre lo protegen, así como a la familia, por eso no son amantes de la soledad; les gusta que los incluyas en todos los planes y, si se sienten incluidos en la familia, lo agradecen sin parar.

Los niños son muy especiales para ellos y también hacen amigos con facilidad. Para ello, es recomendable que la familia lo relacione con más perretes, niños y gente para que entienda que no son peligrosos y que socialice. Es cierto que estos perros si ven a alguien nuevo no se le acerque, actúan con cautela.

Les encanta pasear y aprenden enseguida las órdenes que la familia les enseña, pero siempre cuando superan la etapa de ser cachorros. Al principio cuesta un poco que entiendan ciertos comportamientos, pero después, pillan las órdenes al vuelo. Su momento de felicidad llega cuando están jugando, corriendo, buscando algún objeto que le hayamos tirado o haciendo cualquier cosa que implique el contacto y cariño de la familia a la que pertenece.

No son agresivos ni tampoco les cuesta integrarse con otros animales, de hecho, se adaptan bien si hay otro animal en casa o si viene nuevo.

El Pastor Blanco Suizo es muy cariñoso, sensible y se deshace por complacer a sus dueños. Disfruta estando en familia y jugando con los niños. Es un animal muy obediente y asimila con facilidad las normas que se le enseñan durante su educación.

No aconsejamos tener un perro de esta raza para que esté viviendo siempre en el exterior, con poco contacto con la familia y sin salidas a la calle. 

Es un perro que necesita muy buena socialización, conocer a todo tipo de personas y entornos. Este proceso empieza con nosotros y debe mantenerse siempre.

Si lo que se quiere es un perro guardián, el Pastor Blanco Suizo es perfecto, sabe disuadir a los extraños y previene a los suyos de cualquier situación extraña. 

Lo que diferencia a esta raza de otros pastores, es la sensibilidad. Esto facilita su educación, sin embargo, toleran muy mal los abusos, los castigos y el aislamiento, si no se los trata bien pueden acabar siendo perros ansiosos y llegar a ser agresivos debido al miedo. Haciendo las cosas bien y con refuerzo positivo, lo normal es que no den problemas de conductas agresivas dentro del hogar.

Aunque es una raza más saludable que muchas otras, el Pastor Blanco Suizo tiene predisposición a ciertas enfermedades como: alergias, dermatitis, torsión gástrica, epilepsia, enfermedades cardíacas y displasia de cadera. Entre las enfermedades menos comunes de la raza se encuentran la enfermedad de Adison, las cataratas o la osteodistrofia hipertrófica.

No es muy común que estas dolencias aparezcan, pero lo mejor para prevenirlas es hacer revisiones periódicas al veterinario.

Es una de las razas más saludables, pero comparte con los pastores alemanes enfermedades hereditarias como la displasia de cadera, de codo o insuficiencia pancreática. También existe otra llamada atrofia progresiva de retina que se suele dar en esta raza.

Luego existen otras enfermedades como las cataratas o las relacionadas con los huesos que no son tan comunes en esta raza, pero pueden darse en pocos casos.

El pastor blanco suizo es una raza muy afable, sociable y leal, siempre y cuando la familia en la que se encuentre le preste la atención que se merece y lo eduque tal y como quieren que se comporte. También es cierto que necesita unos cuidados básicos y una dosis diaria de juegos y cariño para ser feliz. Si detectamos cualquier irregularidad o comportamiento anómalo, debemos acudir a un especialista para que pueda tratarlo.

Su pelo es fácil de cuidar, sólo se necesita cepillarlo una o dos veces a la semana para retirar el pelo muerto y mantenerlo brillante. 

No es necesario bañar a estos perros muy a menudo, ya que esto debilita su pelo y elimina su grasa protectora. Sólo hay que hacerlo cuando los perros están sucios y siempre con un champú específico.

Es importante que tenga una buena dosis diaria de ejercicios al aire libre para quemar sus energías. Por lo menos dos o tres paseos diarios, además de algún tiempo de juego. Si es posible que practique algún deporte canino, mucho mejor.

La alimentación debe ser de calidad, lo mejor es darle un buen pienso seco en la cantidad recomendada por el fabricante. 

Acostumbradlo a cepillarse los dientes desde cachorro. Esto hay hacerlo a menudo, para evitar la aparición de la temida placa bacteriana y sarro.

Sólo nos queda añadir que sigáis un estricto calendario de vacunas y tratamientos antiparasitarios, con visitas regulares al veterinario.

Con respecto al cuidado del pelaje de esta raza no tenemos que preocuparnos demasiado. Simplemente necesita que, al menos una vez por semana, le pasemos el cepillo para que no se hagan nudos y se forme grasa. Tampoco tenemos que bañarlo cada poco tiempo, porque las capas que tienen de pelaje se le van quedando cada vez más pobres.

A la hora de saber cuándo se debe lavar a un perrete tenemos únicamente que tener en cuenta si está o no sucio.

Algo imprescindible que debes saber si tienes un pastor blanco suizo es que necesitan hacer ejercicio a diario al aire libre y no solamente una vez al día, sino dos e incluso tres. Aparte, también les encanta jugar y sentirse queridos por su entorno.

Normalmente estos perros, como el nombre de su raza indica, son totalmente blancos, pero existen algunos en los que el blanco tira más a tonos crema. Tienen un tono más amarillo en la punta de las orejas, espalda y en las partes salientes de la cola.

Tienen un manto de piel precioso, muy liso y de pelo largo. Cuentan con una capa debajo de la visible que es lanosa y suave. Por la parte de debajo del hocico poseen mucho pelo, así como en la parte de atrás de las patas y en la cola. Sin embargo, en las orejas y en la cabeza su pelaje es más cortito.

Tienen tendencia a coger grasa en el pelo y que se ensucie de manera más habitual que en otras razas, por lo que es recomendable que lo lavemos y que evitemos que se ensucie de manera asidua (además teniendo en cuenta el color de su pelaje).

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